Toser está bien, hasta cierto punto. Es la forma en que el cuerpo se defiende y limpia las vías respiratorias de irritantes, mucosidad o microorganismos. La mayoría de las veces, la tos que viene con un resfrío o una gripe desaparece en cosa de una semana o diez días. El problema empieza cuando se queda más tiempo del esperado.
¿Qué se considera una tos persistente?
En medicina se habla de tos aguda cuando dura menos de tres semanas, algo muy típico de resfríos o infecciones virales. Cuando se estira entre tres y ocho semanas se le llama subaguda, y si pasa de las ocho semanas ya se considera tos crónica. Si la tuya ya cruzó la barrera de las tres semanas, dejó de ser algo pasajero y vale la pena que un médico la revise, aunque no tengas otros síntomas que te preocupen.
¿Qué suele estar detrás de una tos que no se va?
Hay varias causas posibles, y no todas tienen que ver con los pulmones directamente. Puede tratarse de un goteo posnasal, es decir, mucosidad que baja por la garganta y suele venir de alergias o sinusitis. También puede ser asma que nunca se diagnosticó o que no está bien controlada, reflujo gastroesofágico que irrita las vías respiratorias, o una infección que no terminó de resolverse del todo. En fumadores es común encontrar bronquitis crónica, y en algunos casos la tos aparece como efecto secundario de ciertos medicamentos, como algunos tratamientos para la presión arterial. Con menos frecuencia, puede ser señal de EPOC u otra enfermedad pulmonar que conviene detectar a tiempo.
¿Cuándo no conviene esperar?
Si junto con la tos notas falta de aire, dolor en el pecho, fiebre que no baja, sangre al toser, pérdida de peso sin explicación, sudoración nocturna o una voz ronca que no mejora, no hace falta esperar las tres semanas para consultar. Cualquiera de estas señales, acompañada de tos, amerita ver a un médico cuanto antes.
¿Cómo se llega al diagnóstico?

Un neumólogo suele empezar con una historia clínica detallada y un examen físico, y según lo que encuentre puede pedir una radiografía o tomografía de tórax, una espirometría para medir cómo está funcionando el pulmón, pruebas de alergia o análisis de la flema si hay producción de esputo. Con esos resultados es posible identificar la causa real detrás de la tos y armar un tratamiento dirigido a eso, en lugar de solo aliviar el síntoma.
Una tos que se alarga rara vez es "solo tos". Muchas veces es la manera que tiene el cuerpo de avisar que algo necesita atención. En Clínica González, nuestro equipo de neumología puede ayudarte a encontrar la causa y darte el tratamiento adecuado.
Si tu tos ya pasó las tres semanas, este es un buen momento para agendar una evaluación con nuestros especialistas.
